Patricia del Arco. Instructora de Pilates

Ingeniera Técnica Industrial de formación, he trabajado muchos años en el ámbito de la investigación y la educación. Todo ello me ha proporcionado conocimientos y destrezas muy valiosos a la hora de formarme y ejercer como instructora de Pilates. Por ejemplo, los profundos conocimientos de mecánica, perfectamente aplicables a la biomecánica y dinámica del movimiento, tan importantes en el método; las capacidades para investigar, adquirir nuevos conocimientos y transmitirlos a los alumnos; etc.
Pero cabe preguntarse cómo he llegado a ser instructora de Pilates. Para responder a esta pregunta hemos de remontarnos unos ocho años. Las largas horas sentada o de pie en el laboratorio y en el aula me pasaban factura. Mi salud se resentía, padeciendo de constantes dolores musculares y articulares, especialmente en la espalda y rodillas. Estaba cansada de deambular de un médico a otro en busca de una solución no meramente temporal. Entonces me recomendaron practicar Pilates terapéutico, y mi vida cambió. Los dolores desaparecieron, mi postura mejoró y recuperé, incluso mejoré, mi agilidad. Pero no sólo me sentía bien físicamente, sino animicamente. Fue tal la mejora que experimenté que quedé fascinada con el método. Además de practicar, comencé a investigar y estudiar Pilates, hasta que decidí cambiar de rumbo laboral. Me formé con la prestigiosa escuela internacional Stott Pilates y a día de hoy me dedico a algo que me apasiona, resultándome enormemente gratificante observar la mejoría de mis alumnos, esa misma que yo experimenté.